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Una Socialización Sensible

Cary Tabares
02 febrero, 2012
“Lo primordial en las relaciones humanas es el poder estar de acuerdo en el desacuerdo.”
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Últimamente, me estoy sintiendo un poco reflexiva y filosófica. Mi pareja, de chistosa, me dice que pienso demasiado. Pero no puedo evitarlo y he estado pensando en como nos comunicamos en nuestra sociedad y cultura. He estado pensando en como nos afecta como personas, en el plano emocional, físico, y psicológico. Palabras y acciones tienen el poder de impartir conocimiento o de construir barreras. Todos los días que tenemos aliento, tenemos la opción de cumplir unas de esas dos cosas.
Sin duda alguna, la comunicación es imprescindible. Usamos palabras y la comunicación no verbal para expresar nuestros pensamientos y emociones. A veces, sin quererlo (y a veces sin querer queriendo), nuestras acciones nos traicionan. Somos productos de nuestra crianza y nuestra sociedad; somos productos de las ideas, normas, reglas, valores, y moral a que estamos expuestos. Es en este contexto donde aprendemos a comunicarnos, tanto en palabra como en acción.
De acuerdo a los sociólogos Peter L. Berger y Thomas Luckmann, nuestra realidad es una construcción social y es experimentada por medio de un idioma especificado. El lenguaje es un medio de comunicación que transpira entre uno mismo, otros, y el mundo exterior. La socialización del individuo ocurre dentro de un contexto cultural. Dicen Berger y Luckmann que la socialización primaria de individuos empieza cuando niño, y tiende a marcar el tono a como uno percibe su realidad. También dicen los autores, que los que moderan el mundo social de un niño lo hacen de dos maneras: a través del lente de su propio lugar en la estructura social y sus propias características filogenias. Pos estas razones, nuestro mundo social es filtrado, y por consiguiente, nuestra visión del mundo es afectada.
Si lo reconocemos o no, nuestras actitudes e ideas, se desenvuelven así. Personas aprenden a amar o a odiar; a ser activo o pasivo en cuanto la enseñanza; a aceptar y tolerar, o a condenar y juzgar. Son cosas que nos transmite la crianza y la sociedad. ¿Qué valores en realidad le estamos inculcando a nuestros niños? ¿Son valores de tolerancia y diversidad o de rabia y acoso? A la verdad, hay que pensarlo.
Tenemos la capacidad de recapacitar. He dicho que la base de toda sociedad cultivada esta en la idea que la misma evoluciona. La sociedad es progresiva, por mas que uno no lo quiera así. Para poder avanzar, sea en ciencias, ideologías, arte, o cualquier otra área, hay que tener la mente abierta y lista para absorber y entender. No estoy hablando de cambiar de parecer por cualquier argumento. Pienso que debemos saber el porque de nuestras opiniones, con datos concretos, basado en la realidad actual, y no en ideas de la edad Media, o en argumentos que no tienen un contexto correcto. Aristóteles dijo, “Una mente educada es capaz de entretener un pensamiento, sin aceptarlo.” Una mente educada también reconoce que podemos estar de acuerdo al desacuerdo, con respeto y tolerancia, que marca la belleza de la diversidad.
Como personas pensantes, debemos de hacer un esfuerzo para entender que las cosas negativas que la gente dice se achacan a la visión del mundo que han heredado, y/o a la ignorancia. En verdad, la ignorancia nos aferra a todos de una manera o otra. El remedio es simplemente tener una actitud y mentalidad donde nos damos cuenta, que no lo sabemos todo; que nuestra realidad no se transmite directamente al ser ajeno; que debemos de reflexionar y razonar, listos para ingerir información, procesarla, y actuar adecuadamente. El amor y aceptación hacia alguien no solo se demuestra en palabra, sino en acción. Por ejemplo, si un pariente me dice que me ama, a pesar de mi homosexualidad (con la que no esta de acuerdo), pero trata a mi pareja y a mi como gente de segunda clase, ¿puedo creer que esa persona me ama? Es absurdo. Eso es una disonancia entre teoría y practica.
Cuando pensamos que solamente nosotros somos proveedores de la verdad, fallamos. Navegamos en territorio de ignorancia—un desierto desolado, árido y infecundo. Las palabras insólitas que a veces la gente dice parece ser basadas en información incompleta o parcialidad. En la sociedad Latina, la comunidad LGBT por lo general, tiende a ser condenado al ostracismo a causa de razones culturales, religiosas, o políticas. Claro, las cosas están cambiando, pero aun, se ve ese patrón. Muchos de nosotros en la comunidad LGBT crecemos con una visión del mundo que nos dicta que lo que somos no es aceptable—que no es “natural,” todo por una tradición que desde siglos esta basada en una ideología singular, patriarca, y arcaico. Nos duele, porque somos seres humanos, no producto de una imaginación. Si somos natural, legítimos y auténticos.
¿Qué validez tiene el insultar y despreciar a otro ser humano, simplemente por ser homosexual, de otro origen, credo, religión, o otra diferencia? Lo ideal seria tomarnos el tiempo de aprender de personas de las que somos tan diferentes y concentrarnos en los que nos une, en vez de lo que nos divide. Lo primordial en las relaciones humanas es el poder estar de acuerdo en el desacuerdo, por el bien de todos.